Este año he decidido tomarme un respiro de la carrera de Psicología.
Recientemente perdí mi trabajo y... me he venido abajo...
...
¡¡Qué va!!
Estoy muy a gusto sin trabajar, porque ahora tengo tiempo para dedicarme a otras cosas, y a buscar e investigar qué será lo siguiente. El paro generado me permite no tener prisa, por ahora al menos, y así tomarme el tiempo necesario.
Estar parado no significa estar inactivo. Estoy haciendo cursos online, cursos en vivo, e incluso abriendo nuevas posibilidades de ocupación.
Me encuentro bien, la verdad.
Lo de tomarme el respiro de la carrera también es verdad. Yo siempre tengo interés en la psicología, eso no se pierde de un día para otro, ni siquiera de un año para otro (y si es así, es que no era verdadero).
Me estoy cuidando también: he perdido algo de peso (reconozco que tampoco eso ha sido nunca un problema, pero vaya), y estoy empezando a hacer deporte regularmente, que antes hacía (muy) esporádicamente.
Bueno, pues ese es mi estado. Espero ir actualizando más a menudo...
Un saludo a todos los que estáis ahí, y a los que me encontráis de casualidad gracias a San Google.
Mostrando entradas con la etiqueta amor propio. Mostrar todas las entradas
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lunes, 20 de enero de 2014
lunes, 20 de mayo de 2013
No haya culpa en tu tristeza
No haya culpa en tu tristeza
en la ciudad que atenaza
el alma hermana y sincera
de su hermana y compañera.
No te creas el discurso
cuando estés perdida y sola
de las miradas esquivas
de los humanos farola.
Mira hacia el cielo y respira,
que no hay juicio más divino
que el que tú quieras que sea
el que guíe tu destino.
en la ciudad que atenaza
el alma hermana y sincera
de su hermana y compañera.
No te creas el discurso
cuando estés perdida y sola
de las miradas esquivas
de los humanos farola.
Mira hacia el cielo y respira,
que no hay juicio más divino
que el que tú quieras que sea
el que guíe tu destino.
lunes, 31 de mayo de 2010
Mentiras bonitas, verdades feas
Este fin de semana, ha sido bastante revelador.
Me encuentro con fuerza espiritual (todavía no sé que es eso, pero voy a usar la palabra. Estoy empezando a pensar que significa "todo aquello que no sé cómo nombrar"). Y a la vez, como es típico en mí, con cierta duda. Y a la vez, como es atípico en mí, en una grata alegría de ser y estar presente.
Me siento cada vez más cerca de la Comprensión. Ay, qué poco me gusta elevar nombres comunes a la categoría de propios. Sin embargo un nombre propio es sólo uno, y un nombre común nombra a muchas instancias. Será por eso que, en alemán, los nombres comunes también van con mayúscula. Como Gestalt.
Voy entendiendo, a la vez que voy experimentando. Uniendo las dos cosas, y un sentido crítico que espero no me abandone y que me mantiene unido a la tierra y a la ecuanimidad (uno de los antídotos a la fijación que por mi eneatipo más necesito), puedo entender también el para qué.
¿Para qué nos sirve la filosofía?
¿Para qué nos sirve la fe?
¿Para qué nos sirve la religión?
¿Cuál es la importancia de la verdad?
¿Es una verdad compartida por muchos mejor que una compartida por uno? ¿Cuál es el valor y el uso de la tradición?
¿Qué necesidad estamos intentando satisfacer adentrándonos en un camino espiritual?
...
¿Qué prefieres: una mentira bonita o una verdad fea?
Me encuentro con fuerza espiritual (todavía no sé que es eso, pero voy a usar la palabra. Estoy empezando a pensar que significa "todo aquello que no sé cómo nombrar"). Y a la vez, como es típico en mí, con cierta duda. Y a la vez, como es atípico en mí, en una grata alegría de ser y estar presente.
Me siento cada vez más cerca de la Comprensión. Ay, qué poco me gusta elevar nombres comunes a la categoría de propios. Sin embargo un nombre propio es sólo uno, y un nombre común nombra a muchas instancias. Será por eso que, en alemán, los nombres comunes también van con mayúscula. Como Gestalt.
Voy entendiendo, a la vez que voy experimentando. Uniendo las dos cosas, y un sentido crítico que espero no me abandone y que me mantiene unido a la tierra y a la ecuanimidad (uno de los antídotos a la fijación que por mi eneatipo más necesito), puedo entender también el para qué.
¿Para qué nos sirve la filosofía?
¿Para qué nos sirve la fe?
¿Para qué nos sirve la religión?
¿Cuál es la importancia de la verdad?
¿Es una verdad compartida por muchos mejor que una compartida por uno? ¿Cuál es el valor y el uso de la tradición?
¿Qué necesidad estamos intentando satisfacer adentrándonos en un camino espiritual?
...
¿Qué prefieres: una mentira bonita o una verdad fea?
lunes, 22 de febrero de 2010
El turista está en la pista
Esta semana tuve un momento de pánico.
Pánico existencial. ¿Qué coño pasa ahora? El vacío. Estuve un día sin pegar ojo.
¿Qué pasa mañana si no tengo nada que hacer? Pues que no hago nada.
¿Por qué me digo que estoy haciendo cosas, y me obligo a pensar que estoy en ello? Para no tener que sostener el vacío. Implicaría hacer lo que quiero hacer (sea lo que sea) y claro, haciendo mis proyectos es la mejor manera de no avanzar ficha, de no afrontar ese vacío que sería el que, atravesándolo, daría algún tipo de desenlace, de desencadenamiento.
Estoy pensando en estar un tiempo sin ordenador...
Hoy, correr un rato me ha venido de perlas. Y luego ir al cine y ponerme al día con unos amigos. Y por cierto, esta semana mi actividad sexual ha sido cero. Lo mismo la casa de mis padres me mata la libido...
Además ver Shutter Island me ha recordado esos miedos y dudas acerca de la conveniencia de remover, estudiar, reprogramar el ser humano y en especial el cerebro, lo que llamamos salud mental. ¿Puede un humano entenderse a sí mismo? Si lo hacemos, como humanos que somos, ¿lo usaremos bien? Como ejemplo valga la aplicación de la psicología en el marketing y la comunicación actual, puro lavado de masas que actúa muy bien sobre la gente de menor conciencia o educación psicológica. No sé si los humanos somos un buen ejemplo de utilización del conocimiento, en vista de cómo nos jodemos la vida nosotros mismos, y vivimos para El Sistema™ en vez de que éste nos sirva a nosotros para crecer. Antes nos cercenamos un brazo que salirnos de los límites, por el miedo a salir de El Sistema™. Ojo, un sistema es lo mismo una familia que un grupo de amigos que la gente del trabajo.
Y así puedo seguir un rato largo. Pero también he visto, que necesito menos cabeza y más cuerpo.
Mi polla: ¡Y yo también!
Pánico existencial. ¿Qué coño pasa ahora? El vacío. Estuve un día sin pegar ojo.
¿Qué pasa mañana si no tengo nada que hacer? Pues que no hago nada.
¿Por qué me digo que estoy haciendo cosas, y me obligo a pensar que estoy en ello? Para no tener que sostener el vacío. Implicaría hacer lo que quiero hacer (sea lo que sea) y claro, haciendo mis proyectos es la mejor manera de no avanzar ficha, de no afrontar ese vacío que sería el que, atravesándolo, daría algún tipo de desenlace, de desencadenamiento.
Estoy pensando en estar un tiempo sin ordenador...
Hoy, correr un rato me ha venido de perlas. Y luego ir al cine y ponerme al día con unos amigos. Y por cierto, esta semana mi actividad sexual ha sido cero. Lo mismo la casa de mis padres me mata la libido...
Además ver Shutter Island me ha recordado esos miedos y dudas acerca de la conveniencia de remover, estudiar, reprogramar el ser humano y en especial el cerebro, lo que llamamos salud mental. ¿Puede un humano entenderse a sí mismo? Si lo hacemos, como humanos que somos, ¿lo usaremos bien? Como ejemplo valga la aplicación de la psicología en el marketing y la comunicación actual, puro lavado de masas que actúa muy bien sobre la gente de menor conciencia o educación psicológica. No sé si los humanos somos un buen ejemplo de utilización del conocimiento, en vista de cómo nos jodemos la vida nosotros mismos, y vivimos para El Sistema™ en vez de que éste nos sirva a nosotros para crecer. Antes nos cercenamos un brazo que salirnos de los límites, por el miedo a salir de El Sistema™. Ojo, un sistema es lo mismo una familia que un grupo de amigos que la gente del trabajo.
Y así puedo seguir un rato largo. Pero también he visto, que necesito menos cabeza y más cuerpo.
Mi polla: ¡Y yo también!
sábado, 13 de febrero de 2010
Zona cero
Que raro me resulta estar en mi ciudad natal. Casa de mis padres.
Hoy ni he salido de casa, he estado durmiendo hasta las dos y luego haciendo cosas con el ordenador. Pensaba salir pero ni eso. Llamar a alguien, pero ni eso. Es como una parálisis rara. No hago nada, no siento nada.
Deben ser mis ideas de volver a la ciudad. Intento no darme mucho mal, pero en realidad, no lo veo claro. Es algo que me pasa siempre: si pienso en un cambio, me aferro a lo anterior; sin embargo si continúo, al poco me quejo. No estoy educado para la felicidad.
Me da un poco de vértigo pensar en quedarme aquí más que una temporada. Supongo que me digo lo de una temporada, para tranquilizarme. El otro día hablaba con un conocido, que hace años que no hablaba. Ha emigrado a otra ciudad más grande, porque la presión social de familia y ambiente le agobiaban. Me empecé a sentir un poco así. Aunque también creo que hay parte de huida interior en eso, pero está claro que a veces los cambios son necesarios.
La vida en mi ciudad es tan tranquila que acojona, o al menos mi ambiente social. Está claro que de volver, tendría que montarme las cosas de nuevo en gran medida, y no dejarme arrastrar por lo anterior, a lo cual soy bastante asiduo y no me gustaría caer. En mi entorno cada cual tiene bastante definido su lugar, o al menos así lo veo yo y tambíén me acomodo a eso, porque es cómodo seguir las reglas y los automatismos, más que romperlos.
Hoy se termina el día y me queda la sensación de haber hecho poca cosa. Vitalmente, no he tenido casi ninguna emocíón; corporalmente, el mínimo movimiento, ni siquiera una ducha; socialmente, en casa, con el ordenador, padres y televisión. Su rutina aceptada y feliz me recuerda que yo no he encontrado una rutina feliz, y también que debo ser más inquieto porque no me satisface, o no me llena, simplemente "estar ahí" de esa manera.
Pensaba hacer cosas. Hace un tiempo, pensaba en que me gustaría aprovechar los días que pase aquí para hacer cosas, pero ya ves: cero. Y a nivel mental, porque me he pasado el día intentando instalar un espacio de trabajo en este portátil que al final no ha terminado de funcionar. He escrito unos textos que sí que han quedado bien, eso sí. Pero salir ahí fuera, quedar con gente, me suena a enfrentarme a algo, no a disfrutar algo. Eso no me gusta. ¡Vaya panorama! Desde luego, no me vendría nad mal ampliar y dejar entrar aire fresco en mis amistades. E intentar quizás, otro tipo de gente que me venga mejor. Al menos que me guste y lo pase bien con ellos, aunque ya sé que las barreras las pongo yo en gran medida.
La verdad que últimamente estoy un tanto liado. Veo claro que me cuesta sentir lo que de verdad quiero, no me vienen las emociones que te dicen "esto" o "lo otro" claramente. Que en última instancia son los guías que tenemos. Dicho de otra manera más moderna: que vivo bastante desconectado de mí, de lo que me importa, de lo que me gusta, etc.
Todas estas divagaciones pueden venir de que estoy planteándome un cambio y aquí hay bastantes resistencias. La verdad, me parece haber renunciado a esa parte interior que tenía cojones y sabía lo que quería, o bien lo que no quería. Ese niño un tanto egoísta pero muy claro. Juguetón a veces, a veces enfadado, etc.
A veces, me parece que estoy esperando que llegue la muerte. Sí, es miedo supongo. A no saber. A moverme. A ser.
Hoy ni he salido de casa, he estado durmiendo hasta las dos y luego haciendo cosas con el ordenador. Pensaba salir pero ni eso. Llamar a alguien, pero ni eso. Es como una parálisis rara. No hago nada, no siento nada.
Deben ser mis ideas de volver a la ciudad. Intento no darme mucho mal, pero en realidad, no lo veo claro. Es algo que me pasa siempre: si pienso en un cambio, me aferro a lo anterior; sin embargo si continúo, al poco me quejo. No estoy educado para la felicidad.
Me da un poco de vértigo pensar en quedarme aquí más que una temporada. Supongo que me digo lo de una temporada, para tranquilizarme. El otro día hablaba con un conocido, que hace años que no hablaba. Ha emigrado a otra ciudad más grande, porque la presión social de familia y ambiente le agobiaban. Me empecé a sentir un poco así. Aunque también creo que hay parte de huida interior en eso, pero está claro que a veces los cambios son necesarios.
La vida en mi ciudad es tan tranquila que acojona, o al menos mi ambiente social. Está claro que de volver, tendría que montarme las cosas de nuevo en gran medida, y no dejarme arrastrar por lo anterior, a lo cual soy bastante asiduo y no me gustaría caer. En mi entorno cada cual tiene bastante definido su lugar, o al menos así lo veo yo y tambíén me acomodo a eso, porque es cómodo seguir las reglas y los automatismos, más que romperlos.
Hoy se termina el día y me queda la sensación de haber hecho poca cosa. Vitalmente, no he tenido casi ninguna emocíón; corporalmente, el mínimo movimiento, ni siquiera una ducha; socialmente, en casa, con el ordenador, padres y televisión. Su rutina aceptada y feliz me recuerda que yo no he encontrado una rutina feliz, y también que debo ser más inquieto porque no me satisface, o no me llena, simplemente "estar ahí" de esa manera.
Pensaba hacer cosas. Hace un tiempo, pensaba en que me gustaría aprovechar los días que pase aquí para hacer cosas, pero ya ves: cero. Y a nivel mental, porque me he pasado el día intentando instalar un espacio de trabajo en este portátil que al final no ha terminado de funcionar. He escrito unos textos que sí que han quedado bien, eso sí. Pero salir ahí fuera, quedar con gente, me suena a enfrentarme a algo, no a disfrutar algo. Eso no me gusta. ¡Vaya panorama! Desde luego, no me vendría nad mal ampliar y dejar entrar aire fresco en mis amistades. E intentar quizás, otro tipo de gente que me venga mejor. Al menos que me guste y lo pase bien con ellos, aunque ya sé que las barreras las pongo yo en gran medida.
La verdad que últimamente estoy un tanto liado. Veo claro que me cuesta sentir lo que de verdad quiero, no me vienen las emociones que te dicen "esto" o "lo otro" claramente. Que en última instancia son los guías que tenemos. Dicho de otra manera más moderna: que vivo bastante desconectado de mí, de lo que me importa, de lo que me gusta, etc.
Todas estas divagaciones pueden venir de que estoy planteándome un cambio y aquí hay bastantes resistencias. La verdad, me parece haber renunciado a esa parte interior que tenía cojones y sabía lo que quería, o bien lo que no quería. Ese niño un tanto egoísta pero muy claro. Juguetón a veces, a veces enfadado, etc.
A veces, me parece que estoy esperando que llegue la muerte. Sí, es miedo supongo. A no saber. A moverme. A ser.
jueves, 21 de enero de 2010
Como descubrir el sentido de tu vida en 20 minutos
¿Cómo descubrir el sentido de tu vida? No me refiero a tu trabajo, tus responsabilidades diarias o cualquier otro objetivo a largo plazo. Me refiero al propósito por el cual estás aquí - la razón por la cual existes.
Quizás eres un tanto nihilista, y no crees que tu vida tenga un sentido. No importa. Ello no evitará que lo encuentres, igualmente que una falta de fe en la gravedad no te evitará caer. Todo lo que esta falta de fe hará es que te tarde más tiempo, así que si eres uno de éstos, simplemente cambia el número 20 del título de esta entrada a 40 (o 60 si eres un cabezota de remate). También es probable que si no crees que tienes un sentido, tampoco creerás en lo que digo pero bueno, ¿cuál es el riesgo de invertir una hora, a una mala?
Ahí va una historia sobre Bruce Lee, que está preparando el ring para un pequeño ejercicio. Un artista marcial le pidió a Bruce que le enseñara todo lo que sabía sobre artes marciales. Bruce levantó dos copas, ambas llenas de agua. "La primera copa", dijo Bruce, "representa todo tu conocimiento sobre artes marciales. La segunda representa el mío. Si quieres llenar tu copa con mi conocimiento, primero deberás vaciar tu copa de tu conocimiento".
Si quieres descubrir el sentido de tu vida, primero debes vaciar tu mente de todos los falsos sentidos que han sido metidos en tu cabeza (incluyendo la idea de que puede que tu vida no tenga sentido).
Bueno, entonces, ¿cómo descubrir tu propósito en la vida? Hay muchas maneras de hacer esto, pero esta es una de las más simples de hacerlo. Cuanto más abierto estés a este proceso, y cuanto más esperes que funcione, antes funcionará para ti. Pero cerrarte a él, o pensar que es una cosa totalmente estúpida y un gasto de tiempo inútil no hará que no lo consigas - mientras perseveres en él. Simplemente te tomará más tiempo, eso es todo.
Los pasos son:
1. Coger una hoja de papel en blanco o abrir un procesador de texto donde puedas escribir.
2. Escribir arriba: "Cuál es mi propósito en la vida".
3. Escribir una respuesta (cualquiera vale) que te venga a la cabeza. No tiene porqué ser una frase completa. Una frase corta está bien.
4. Repite el paso 3 hasta que encuentres una respuesta que te haga llorar. Éste es tu propósito.
Ya está. No importa si eres abogado, ingeniero o culturista. Para algunos será un ejercicio fabuloso, para otros una completa pérdida de tiempo. Normalmente te toma entre 15 y 20 minutos para vaciar tu cabeza de toda la cerrazón y condicionamiento social sobre lo que tú crees que es tu propósito en la vida. Las respuestas falsas vendrán de tu cabeza y tus recuerdos. Pero cuando la respuesta verdadera llegue, sentirás que viene de una fuente totalmente diferente.
Para aquellos que estén metidos hasta el fondo en una vida de baja conciencia, les tomará mucho más para quitarse todas esas falsas respuestas, quizá más de una hora. Pero si persistes, después de 100 o 200 o quizá 500 respuestas, te encontrarás con esa respuesta que hace que surja la emoción de dentro de ti, aquella que te deja roto. Si nunca has hecho esto, seguramente te suene estúpido. Bueno, vale, que sea estúpido, pero hazlo de todas maneras.
A medida que avanzas en el proceso, algunas de tus respuestas serán muy similares. Quizá incluso relistes entradas anteriores. Entonces quizá vayas a otro tema y generes entre 10 y 20 respuestas. Y está bien. Puedes poner cualquier respuesta que te venga a la cabeza - el requisito es seguir, seguir escribiendo.
En un punto del proceso (normalmente a las 50-100 respuestas), tendrás ganas de dejarlo y simplemente no verás que lleve a ningún lado. Sentirás la necesidad de levantarte y te pondrás cualquier excusa para hacer otra cosa. Es normal. Atraviesa esta resistencia, y simplemente sigue con ello. Sigue escribiendo. El sentimiento de resistencia eventualmente desaparecerá.
Quizá también descubras varias respuestas que parecen darte un minichute de emoción, pero no te hacen llorar. Subraya estas respuestas mientras avanzas, para poder posteriormente volver a ellas para generar más permutaciones. Cada una refleja una pieza de tu propósito, pero individualmente no están completas. Cuando empiezas a tener de éstas, simplemente significa que estás calentando. Sigue con ello.
Es importante hacer esto solo, y sin interrupciones. Si eres un nihilista, entonces no te importe empezar con "No tengo un propósito", o "La vida no tiene sentido", y avanza desde allí. Si continúas perseverando, finalmente llegarás a tu propósito.
Cuando yo lo hice, me tomó 25 minutos, y llegué a mi respuesta final en el 106. Piezas parciales (minichutes) aparecieron en los pasos 17, 39 y 53, y entonces la mayor parte del ejercicio ocurrió, fueron saliendo y saliendo y refiné los resultados en los pasos 100-106. Sentí el sentimiento de resistencia (querer levantarme y hacer otra cosa, esperando que el proceso fallara, o impacientándome e incluso irritándome) sobre los pasos 55-60. En el 80 me tomé un descanso de 2 minutos para cerrar mis ojos, relajarme, limpiar mi mente y concentrarme en la intención de llegar a la respuesta final - esto me ayudó, ya que las respuestas posteriores al descanso tuvieron mucha más claridad.
Esta fue mi respuesta final: "vivir consciente y valientemente, resonar con el amor y la compasión, despertar los altos espíritus de entre los otros, y dejar este mundo en paz".
Cuando encuentras la respuesta a por qué estás aquí, sentirás cómo resuenas profundamente con ella. Las palabras tendrás una energía especial para ti, y sentirás esa energía cuando las leas.
Descubrir el propósito de tu existencia, eso es lo fácil. Lo difícil es vivir con él diariamente y trabajarte hasta el punto en que te conviertes en lo que ese propósito dicta.
Si te preguntas por qué este método funciona, simplemente pon la cuestión aparte hasta que lo hayas hecho. Una vez hecho, probablemente ya tendrás tu respuesta sobre por qué funciona. Seguramente, si le preguntas a diez personas, cada una te dará una razón diferente de por qué funciona. Cada una, filtrada a través de sus sistemas de credo individuales, y cada una contendrá un reflejo de cada cual.
Obviamente este proceso no funcionará si lo dejas antes de la convergencia. A ojo de buen cubero, el 80 o 90 por ciento de la gente llega a la convergencia en menos de una hora. Si estás realmente atrincherado en tus creencias y tus resistencias al proceso, quizá te tome cinco sesiones y tres horas, pero creo que esa gente simplemente lo dejará antes (supongo que durante los primeros quince minutos) o bien ni siquiera lo intentarán. Pero si te interesa este blog, entonces no creo que entres en este grupo.
¡Intentalo! Lo peor que puede pasar es que tengas claro una de dos cosas: tu propósito en la vida, o bien que no deberías suscribirte a este blog.
NOTA: Esta entrada es original de Steve Pavlina. Esto es simplemente una traducción TAL CUAL. Todo el crédito para el tito Steve. Aún no he terminado el ejercicio, y hacer esta traducción me ayudará a recordar que lo tengo pendiente.
Empecé con él. Estaba bastante centrado, y tuve ganas de llorar en la segunda o tercera. De nuevo me emocioné en la sexta. Después pensé que con eso valía para mí.
Pero ahora estoy seguro de que falta refinar, así que lo volveré a hacer.
Quizás eres un tanto nihilista, y no crees que tu vida tenga un sentido. No importa. Ello no evitará que lo encuentres, igualmente que una falta de fe en la gravedad no te evitará caer. Todo lo que esta falta de fe hará es que te tarde más tiempo, así que si eres uno de éstos, simplemente cambia el número 20 del título de esta entrada a 40 (o 60 si eres un cabezota de remate). También es probable que si no crees que tienes un sentido, tampoco creerás en lo que digo pero bueno, ¿cuál es el riesgo de invertir una hora, a una mala?
Ahí va una historia sobre Bruce Lee, que está preparando el ring para un pequeño ejercicio. Un artista marcial le pidió a Bruce que le enseñara todo lo que sabía sobre artes marciales. Bruce levantó dos copas, ambas llenas de agua. "La primera copa", dijo Bruce, "representa todo tu conocimiento sobre artes marciales. La segunda representa el mío. Si quieres llenar tu copa con mi conocimiento, primero deberás vaciar tu copa de tu conocimiento".
Si quieres descubrir el sentido de tu vida, primero debes vaciar tu mente de todos los falsos sentidos que han sido metidos en tu cabeza (incluyendo la idea de que puede que tu vida no tenga sentido).
Bueno, entonces, ¿cómo descubrir tu propósito en la vida? Hay muchas maneras de hacer esto, pero esta es una de las más simples de hacerlo. Cuanto más abierto estés a este proceso, y cuanto más esperes que funcione, antes funcionará para ti. Pero cerrarte a él, o pensar que es una cosa totalmente estúpida y un gasto de tiempo inútil no hará que no lo consigas - mientras perseveres en él. Simplemente te tomará más tiempo, eso es todo.
Los pasos son:
1. Coger una hoja de papel en blanco o abrir un procesador de texto donde puedas escribir.
2. Escribir arriba: "Cuál es mi propósito en la vida".
3. Escribir una respuesta (cualquiera vale) que te venga a la cabeza. No tiene porqué ser una frase completa. Una frase corta está bien.
4. Repite el paso 3 hasta que encuentres una respuesta que te haga llorar. Éste es tu propósito.
Ya está. No importa si eres abogado, ingeniero o culturista. Para algunos será un ejercicio fabuloso, para otros una completa pérdida de tiempo. Normalmente te toma entre 15 y 20 minutos para vaciar tu cabeza de toda la cerrazón y condicionamiento social sobre lo que tú crees que es tu propósito en la vida. Las respuestas falsas vendrán de tu cabeza y tus recuerdos. Pero cuando la respuesta verdadera llegue, sentirás que viene de una fuente totalmente diferente.
Para aquellos que estén metidos hasta el fondo en una vida de baja conciencia, les tomará mucho más para quitarse todas esas falsas respuestas, quizá más de una hora. Pero si persistes, después de 100 o 200 o quizá 500 respuestas, te encontrarás con esa respuesta que hace que surja la emoción de dentro de ti, aquella que te deja roto. Si nunca has hecho esto, seguramente te suene estúpido. Bueno, vale, que sea estúpido, pero hazlo de todas maneras.
A medida que avanzas en el proceso, algunas de tus respuestas serán muy similares. Quizá incluso relistes entradas anteriores. Entonces quizá vayas a otro tema y generes entre 10 y 20 respuestas. Y está bien. Puedes poner cualquier respuesta que te venga a la cabeza - el requisito es seguir, seguir escribiendo.
En un punto del proceso (normalmente a las 50-100 respuestas), tendrás ganas de dejarlo y simplemente no verás que lleve a ningún lado. Sentirás la necesidad de levantarte y te pondrás cualquier excusa para hacer otra cosa. Es normal. Atraviesa esta resistencia, y simplemente sigue con ello. Sigue escribiendo. El sentimiento de resistencia eventualmente desaparecerá.
Quizá también descubras varias respuestas que parecen darte un minichute de emoción, pero no te hacen llorar. Subraya estas respuestas mientras avanzas, para poder posteriormente volver a ellas para generar más permutaciones. Cada una refleja una pieza de tu propósito, pero individualmente no están completas. Cuando empiezas a tener de éstas, simplemente significa que estás calentando. Sigue con ello.
Es importante hacer esto solo, y sin interrupciones. Si eres un nihilista, entonces no te importe empezar con "No tengo un propósito", o "La vida no tiene sentido", y avanza desde allí. Si continúas perseverando, finalmente llegarás a tu propósito.
Cuando yo lo hice, me tomó 25 minutos, y llegué a mi respuesta final en el 106. Piezas parciales (minichutes) aparecieron en los pasos 17, 39 y 53, y entonces la mayor parte del ejercicio ocurrió, fueron saliendo y saliendo y refiné los resultados en los pasos 100-106. Sentí el sentimiento de resistencia (querer levantarme y hacer otra cosa, esperando que el proceso fallara, o impacientándome e incluso irritándome) sobre los pasos 55-60. En el 80 me tomé un descanso de 2 minutos para cerrar mis ojos, relajarme, limpiar mi mente y concentrarme en la intención de llegar a la respuesta final - esto me ayudó, ya que las respuestas posteriores al descanso tuvieron mucha más claridad.
Esta fue mi respuesta final: "vivir consciente y valientemente, resonar con el amor y la compasión, despertar los altos espíritus de entre los otros, y dejar este mundo en paz".
Cuando encuentras la respuesta a por qué estás aquí, sentirás cómo resuenas profundamente con ella. Las palabras tendrás una energía especial para ti, y sentirás esa energía cuando las leas.
Descubrir el propósito de tu existencia, eso es lo fácil. Lo difícil es vivir con él diariamente y trabajarte hasta el punto en que te conviertes en lo que ese propósito dicta.
Si te preguntas por qué este método funciona, simplemente pon la cuestión aparte hasta que lo hayas hecho. Una vez hecho, probablemente ya tendrás tu respuesta sobre por qué funciona. Seguramente, si le preguntas a diez personas, cada una te dará una razón diferente de por qué funciona. Cada una, filtrada a través de sus sistemas de credo individuales, y cada una contendrá un reflejo de cada cual.
Obviamente este proceso no funcionará si lo dejas antes de la convergencia. A ojo de buen cubero, el 80 o 90 por ciento de la gente llega a la convergencia en menos de una hora. Si estás realmente atrincherado en tus creencias y tus resistencias al proceso, quizá te tome cinco sesiones y tres horas, pero creo que esa gente simplemente lo dejará antes (supongo que durante los primeros quince minutos) o bien ni siquiera lo intentarán. Pero si te interesa este blog, entonces no creo que entres en este grupo.
¡Intentalo! Lo peor que puede pasar es que tengas claro una de dos cosas: tu propósito en la vida, o bien que no deberías suscribirte a este blog.
NOTA: Esta entrada es original de Steve Pavlina. Esto es simplemente una traducción TAL CUAL. Todo el crédito para el tito Steve. Aún no he terminado el ejercicio, y hacer esta traducción me ayudará a recordar que lo tengo pendiente.
Empecé con él. Estaba bastante centrado, y tuve ganas de llorar en la segunda o tercera. De nuevo me emocioné en la sexta. Después pensé que con eso valía para mí.
Pero ahora estoy seguro de que falta refinar, así que lo volveré a hacer.
lunes, 21 de diciembre de 2009
Sopas, sopitas y soponcios
Pues qué cansado me ha dejado este fin de semana. Tenía cansancio acumulado de la semana anterior y no se ha disuelto durante el taller de fin de semana. Lo único, que he salido reconociendo la rabia y me he sentido bien con eso. Por el lado del aprendizaje, una fijación de los conceptos de transferencia y contratransferencia que me han venido bien para verlo más claro, y distinguir las diferencias entre el enfoque psicoanalítico y el gestaltico en este tema. Básicamente, que el psicoanálisis juega a recrear la situación original, cambiando al psicoanalista por la persona original que generó la transferencia, y desde ese punto avanzarla, atravesarla y trascenderla, y así disolver ese nudo. Esa neurosis se llama neurosis de transferencia ya que es una neurosis generada por la transferencia en sí.
La crítica de Perls era que ahí se negaba el presente, lo real, lo que hay. En la terapia Gestalt no se juega a eso, sino que se trabaja con lo que el terapeuta y el paciente sienten, sin que el terapeuta consienta/contribuya por lo común, a generar y provocar la neurosis de transferencia. CR LF
Ahora mismo me estoy recuperando. Se me quedaron los labios como cuando estoy incubando algún catarro o cosa mala, que estoy débil, etc. Y el estómago batiente. Pero hoy volver a trabajar, aunque esta mañana he estado sobre todo al llegar sin putas ganas de trabajar, a lo largo del día me he ido sintiendo mejor y entrando en la dinámica de hacer cosas, que está bien. Creo que va quedando bastante chulo lo que estoy haciendo. Lento eso sí, pero seguro. Bueno, enseguida llega navidad y me resisto a lanzar algo, porque si no, estaré mirando a ver qué acogida tiene, no lo podría evitar... por otro lado tengo curiosidad real de ver cómo funciona, así que eso me empuja a lanzarlo cuanto antes :)
Y me siento mejor ahora. Después de descansar aquí tirado cenando sopita de sobre y tomando uno de los relajantes que mejor me funcionan (hablar con mi compañera de piso - puedo notar cómo se me relajan los músculos de el cuello y la cara), creo que en vez de hacer algo medianamente productivo que tenía pensado, voy a ver una peli. Si no cambio de opinión, la ganadora será Pauline en la playa, una peli de Eric Rohmer que ya vi hace muchos años y me gustó mucho, y que me apetece volver a ver... hay una probabilidad del 53,7% de que me quede sopas, eso sí.
PD. antes de que se me olvide ponerlo, viendo este monólogo sobre la teoría de los dos cerebros(del hombre y de la mujer) de Mark Gungor, puedo explicar lo de el bienestar que me produce mi compi de piso:
¡Con ella, nunca he sentido peligrar mi caja de la Nada! En realidad, con ella me siento más cerca de mi caja de la nada, y eso me da bienestar. De hecho, al escucharla yo me acerco a mi nada. Qué curioso, ¿no? Y a la vez le presto atención y la escucho. No me suele pasar con muchas mujeres; ni a mi ni a la mayoría de hombres. Me hace sentir muy bien. No es sexo, para nada; esto en concreto es cercanía de espíritu.
En cualquier caso, se confirma: soy un hombre.
La crítica de Perls era que ahí se negaba el presente, lo real, lo que hay. En la terapia Gestalt no se juega a eso, sino que se trabaja con lo que el terapeuta y el paciente sienten, sin que el terapeuta consienta/contribuya por lo común, a generar y provocar la neurosis de transferencia. CR LF
Ahora mismo me estoy recuperando. Se me quedaron los labios como cuando estoy incubando algún catarro o cosa mala, que estoy débil, etc. Y el estómago batiente. Pero hoy volver a trabajar, aunque esta mañana he estado sobre todo al llegar sin putas ganas de trabajar, a lo largo del día me he ido sintiendo mejor y entrando en la dinámica de hacer cosas, que está bien. Creo que va quedando bastante chulo lo que estoy haciendo. Lento eso sí, pero seguro. Bueno, enseguida llega navidad y me resisto a lanzar algo, porque si no, estaré mirando a ver qué acogida tiene, no lo podría evitar... por otro lado tengo curiosidad real de ver cómo funciona, así que eso me empuja a lanzarlo cuanto antes :)
Y me siento mejor ahora. Después de descansar aquí tirado cenando sopita de sobre y tomando uno de los relajantes que mejor me funcionan (hablar con mi compañera de piso - puedo notar cómo se me relajan los músculos de el cuello y la cara), creo que en vez de hacer algo medianamente productivo que tenía pensado, voy a ver una peli. Si no cambio de opinión, la ganadora será Pauline en la playa, una peli de Eric Rohmer que ya vi hace muchos años y me gustó mucho, y que me apetece volver a ver... hay una probabilidad del 53,7% de que me quede sopas, eso sí.
PD. antes de que se me olvide ponerlo, viendo este monólogo sobre la teoría de los dos cerebros(del hombre y de la mujer) de Mark Gungor, puedo explicar lo de el bienestar que me produce mi compi de piso:
¡Con ella, nunca he sentido peligrar mi caja de la Nada! En realidad, con ella me siento más cerca de mi caja de la nada, y eso me da bienestar. De hecho, al escucharla yo me acerco a mi nada. Qué curioso, ¿no? Y a la vez le presto atención y la escucho. No me suele pasar con muchas mujeres; ni a mi ni a la mayoría de hombres. Me hace sentir muy bien. No es sexo, para nada; esto en concreto es cercanía de espíritu.
En cualquier caso, se confirma: soy un hombre.
martes, 15 de diciembre de 2009
5 signos para saber si estás casado con tus problemas - y cómo divorciarte de ellos
Acabo de encontrar un sitio muy interesante: Illuminated Mind. He leído tres artículos al azar. Vale, al azar no: llegué por un link acerca de Cómo reiniciar tu vida en Zen Habits.
El culto a la productividad, Cómo saber si te has casado con tus problemas (y como divorciarte), o incluso su libro gratuito La semana laboral de cero horas: que te paguen por ser tú mismo.
El tipo parece tener un carácter parecido al mío, por lo que diviso en sus artículos, lo cual me parece bien. Así lo entiendo y me sirve como un modelo más claro. Siempre es mejor leer los libros en el idioma de uno.
Respecto del "Cómo divorciarte de tus problemas", los puntos son:
1. Romper se ha convertido en una obsesión
2. Inventar es más fácil que romper
3. Mi relación me define
4. Perderé mi salvavidas
Y voy a traducir el punto cinco que es el que más me ha llegado:
5. No quiero estar solo.
El último signo de que te has casado con tus malos hábitos es que te sientes vacío sin ellos. He elegido este como el último punto porque va de la transición, del cambio entre lo viejo y lo nuevo. Mucha gente resiste el cambio porque sienten que si dejan ir lo anterior, se quedarán con un horrible vacío en su vida.
Es cierto en cierta medida, que el sentimiento de vacío es parte de la pérdida. Mucha gente no rompe lazos con sus viejas maneras de hacer las cosas porque prefieren malo conocido que bueno por conocer. Esto es, mejor vivir en el confort de unos hábitos malsanos que experimentar la pérdida.
Cuando nos divorciamos de nuestros malos hábitos, creamos nuevos y sanos hábitos en su lugar. No crear una vida que es simplemente un papel en blanco. El problema con esto es que mucha gente se ha habituado tanto a lo anteriur que no pueden ni imaginar cómo sería algo diferente. No creen que exista tal cosa para ellos, aparte de el abismo. Si has estado en una relación abusiva contigo mismo durante toda tu vida, sería muy difícil para ti imaginar cómo podría ser una relación amorosa, una relación sin que no parta del juicio.
Para crear hábitos nuevos y más sanos en lugar de aquellos que nos joden la existencia, necesitamos ser valientes. Necesitamos tener el coraje suficiente para explorar nuevas maneras de vivir. Tomará tiempo re-identificarte con tu nuevo estilo de vida (aunque debes darte tiempo para llorar la pérdida, y permitiéndote tu manera personal de decir adiós - es un proceso de saneamiento).
Creamos relaciones con nuestros hábitos igual que hacemos con nuestros padres, parejas y amigos. A veces es duro decir por qué no podemos decir adiós, cuando todo parece distanciarnos. Coño, cambié de residencia de Los Ángeles a Seattle y seguía volviendo a ver a mi ex. (Esto me recuerda a mí...)
No me di cuenta entonces, pero no podía dejar aquello porque me había apegado a ella. De la misma manera, intenté romper con mis malos hábitos pero seguían volviendo, arrastrándose hacia mí. Es como si mis hábitos fueran un gigantesco imán y cuanto más intentara separarme de él, más atraído acababa.
Lo que entendí entonces es que mi obsesión con el hábito, era el imán mismo.
Romper lazos con viejos hábitos no es fácil. Hay que tener cojones para dejar a tus problemas, cuando te has montado una relación tan cercana con ellos. Seguramente sientas angustia de separación.
Cuando esto pase, mirarás a los malos hábitos que solías tener con ternura. Incluso puede que te des cuenta de que estaban ahí para enseñarte algo. Te ayudaron a entender la vida que necesitabas llevar.
Incluso puede que te des cuenta de que tus problemas eran, en el fondo, oportunidades escondidas para crecer.
El culto a la productividad, Cómo saber si te has casado con tus problemas (y como divorciarte), o incluso su libro gratuito La semana laboral de cero horas: que te paguen por ser tú mismo.
El tipo parece tener un carácter parecido al mío, por lo que diviso en sus artículos, lo cual me parece bien. Así lo entiendo y me sirve como un modelo más claro. Siempre es mejor leer los libros en el idioma de uno.
Respecto del "Cómo divorciarte de tus problemas", los puntos son:
1. Romper se ha convertido en una obsesión
2. Inventar es más fácil que romper
3. Mi relación me define
4. Perderé mi salvavidas
Y voy a traducir el punto cinco que es el que más me ha llegado:
5. No quiero estar solo.
El último signo de que te has casado con tus malos hábitos es que te sientes vacío sin ellos. He elegido este como el último punto porque va de la transición, del cambio entre lo viejo y lo nuevo. Mucha gente resiste el cambio porque sienten que si dejan ir lo anterior, se quedarán con un horrible vacío en su vida.
Es cierto en cierta medida, que el sentimiento de vacío es parte de la pérdida. Mucha gente no rompe lazos con sus viejas maneras de hacer las cosas porque prefieren malo conocido que bueno por conocer. Esto es, mejor vivir en el confort de unos hábitos malsanos que experimentar la pérdida.
Cuando nos divorciamos de nuestros malos hábitos, creamos nuevos y sanos hábitos en su lugar. No crear una vida que es simplemente un papel en blanco. El problema con esto es que mucha gente se ha habituado tanto a lo anteriur que no pueden ni imaginar cómo sería algo diferente. No creen que exista tal cosa para ellos, aparte de el abismo. Si has estado en una relación abusiva contigo mismo durante toda tu vida, sería muy difícil para ti imaginar cómo podría ser una relación amorosa, una relación sin que no parta del juicio.
Para crear hábitos nuevos y más sanos en lugar de aquellos que nos joden la existencia, necesitamos ser valientes. Necesitamos tener el coraje suficiente para explorar nuevas maneras de vivir. Tomará tiempo re-identificarte con tu nuevo estilo de vida (aunque debes darte tiempo para llorar la pérdida, y permitiéndote tu manera personal de decir adiós - es un proceso de saneamiento).
Creamos relaciones con nuestros hábitos igual que hacemos con nuestros padres, parejas y amigos. A veces es duro decir por qué no podemos decir adiós, cuando todo parece distanciarnos. Coño, cambié de residencia de Los Ángeles a Seattle y seguía volviendo a ver a mi ex. (Esto me recuerda a mí...)
No me di cuenta entonces, pero no podía dejar aquello porque me había apegado a ella. De la misma manera, intenté romper con mis malos hábitos pero seguían volviendo, arrastrándose hacia mí. Es como si mis hábitos fueran un gigantesco imán y cuanto más intentara separarme de él, más atraído acababa.
Lo que entendí entonces es que mi obsesión con el hábito, era el imán mismo.
Romper lazos con viejos hábitos no es fácil. Hay que tener cojones para dejar a tus problemas, cuando te has montado una relación tan cercana con ellos. Seguramente sientas angustia de separación.
Cuando esto pase, mirarás a los malos hábitos que solías tener con ternura. Incluso puede que te des cuenta de que estaban ahí para enseñarte algo. Te ayudaron a entender la vida que necesitabas llevar.
Incluso puede que te des cuenta de que tus problemas eran, en el fondo, oportunidades escondidas para crecer.
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martes, 1 de diciembre de 2009
A ver si la he cagao
¿Y qué es esto que se deja notar por mi barriga? Pues yo creo que es miedo, incluso miedo a algo de lo que todavía no soy consciente.
Sin embargo, no siempre tengo ganas de saberlo, de saber de qué tengo miedo.
Tengo miedo, desde pequeño, de llegar un día a viejo, mirar atrás y decirme: "a ver si la he cagao...".
Sin embargo, si uno quiere seguro que llega a viejo y puede pensar eso. No hay vida que uno pueda decir que es cojonuda, no hay vida que no tenga lado bueno. No me refiero a lo que ocurre, sino a lo que de uno de verdad depende, de lo que uno es en realidad responsable - es decir, no me refiero a si naciste con cuarto y mitad de pierna o si te tocó la lotería tres veces. Me refiero a aquello de lo que sí es uno responsable: ir a esta o aquella ciudad, seguir con esta pareja o cortar la relación, tener un hijo o no, etc. Depende en la mayor medida, de cuán duro es tu juez interior. Si quieres encontrar motivos para estar descontento, a lo largo de toda una vida los hay de sobras, ¡no te preocupes!
Sin embargo, no siempre tengo ganas de saberlo, de saber de qué tengo miedo.
Tengo miedo, desde pequeño, de llegar un día a viejo, mirar atrás y decirme: "a ver si la he cagao...".
Sin embargo, si uno quiere seguro que llega a viejo y puede pensar eso. No hay vida que uno pueda decir que es cojonuda, no hay vida que no tenga lado bueno. No me refiero a lo que ocurre, sino a lo que de uno de verdad depende, de lo que uno es en realidad responsable - es decir, no me refiero a si naciste con cuarto y mitad de pierna o si te tocó la lotería tres veces. Me refiero a aquello de lo que sí es uno responsable: ir a esta o aquella ciudad, seguir con esta pareja o cortar la relación, tener un hijo o no, etc. Depende en la mayor medida, de cuán duro es tu juez interior. Si quieres encontrar motivos para estar descontento, a lo largo de toda una vida los hay de sobras, ¡no te preocupes!
viernes, 27 de noviembre de 2009
Toma de temperatura
Es tarde pero me he quedado trabajando en un proyectillo personal y escuchando sketches viejos de la hora chanante a la vez.
Tengo tensión en el estómago y siento vacío.
Tengo tensión en el estómago y siento vacío.
lunes, 2 de noviembre de 2009
El gusto de ser yo
Le estoy encontrando el gusto a esto de ser yo, de ser como soy, de una manera serena y seria, y a la vez humorística. No me tomo tan en serio aunque parece que sí, pero no sé, estoy más sereno. Me ha sentado bien el fin de semana - aunque mientras el finde mismo, no lo tenía tan claro.
Puedo amar sin poseer, cosa que está bien, y también no reprocharme las cosas, o menos. También poder simplemente disfrutar de estar y de la contemplación. Y de estar en mi cuerpo.
Eso me gusta porque me hace ver más claras las cosas que quiero de verdad, y aunque es complicado al menos voy para allá. También me encuentro con más confianza, sin tirar las campanas al vuelo ni mucho menos, pero al menos no me obligo a hacer esto o aquello, no me lo echo en cara el no haber estado a la altura.
O bien me veo haciendo esto o lo otro por la sensación de mimetismo con éste o aquél y luego me hace gracia - no me martirizo.
Y nada, estoy pensando más ahora que en todo el día. He tenido una charla muy gratificante con mi compañera de piso... nada profundo, pero creo que somos muy parecidos de carácter. Y siendo que los dos somos difíciles de entender, yo sin embargo siento que la entiendo al menos hasta donde quiero entenderla, y que ella me entiende a mi (que eso sí que me cuesta de sentir...). O al menos si no nos entendemos, nos respetamos el no entendernos y nos parece tan ricamente. Qué convivencia tan buena, oye.
PD Ah sí, estoy muy perezoso por las mañanas, mucho mucho. Y oye, tampoco me importa tanto.
Puedo amar sin poseer, cosa que está bien, y también no reprocharme las cosas, o menos. También poder simplemente disfrutar de estar y de la contemplación. Y de estar en mi cuerpo.
Eso me gusta porque me hace ver más claras las cosas que quiero de verdad, y aunque es complicado al menos voy para allá. También me encuentro con más confianza, sin tirar las campanas al vuelo ni mucho menos, pero al menos no me obligo a hacer esto o aquello, no me lo echo en cara el no haber estado a la altura.
O bien me veo haciendo esto o lo otro por la sensación de mimetismo con éste o aquél y luego me hace gracia - no me martirizo.
Y nada, estoy pensando más ahora que en todo el día. He tenido una charla muy gratificante con mi compañera de piso... nada profundo, pero creo que somos muy parecidos de carácter. Y siendo que los dos somos difíciles de entender, yo sin embargo siento que la entiendo al menos hasta donde quiero entenderla, y que ella me entiende a mi (que eso sí que me cuesta de sentir...). O al menos si no nos entendemos, nos respetamos el no entendernos y nos parece tan ricamente. Qué convivencia tan buena, oye.
PD Ah sí, estoy muy perezoso por las mañanas, mucho mucho. Y oye, tampoco me importa tanto.
sábado, 24 de octubre de 2009
Formacion en Terapia Gestalt: memorias
Uno tiene la obligación moral de hacer las memorias de los talleres. Sin embargo, me cuesta mucho opnerme a ello.
Las memorias son sobre todo testimonio escrito de aquello que pasó. El primer beneficiario es uno, por dos motivos.
Uno, porque así puede volver y volver a lo que ocurrió, con su procesado posterior, a cómo lo vívió uno. Sin wishful thinking, sin idealizaciones: lo que ocurrió tal como uno lo vivió. Eso claramente, si uno ha sido sincero escribiéndolas - es que si no, es mejor no escribirlas, porque crea falsedad, y para eso mejor no crear nada.
Dos, porque en el proceso uno va llenando los huecos que quedan en la vivencia del taller. Se da cuenta de ciertas cosas que no se dió cuenta en el taller. Es una reflexión más reposada. Es más fácil ser observador desde la soledad, recordando y trasladando al presente las emociones, sentimientos e ideas expuestas, pudiendo así reaccionar desde la calma y poder ver su efecto en uno.
Qué buenas son las memorias. Entonces, ¿por qué nos cuesta tanto ponernos a hacerlas? A mí me cuesta horrores. En realidad, las trabajo, pero no por escrito. Los talleres están presentes normalmente hasta el siguiente taller. De más a menos, eso sí. Es decir, que los proceso - pero no queda testimonio escrito, más allá de este blog (que visto todo junto, debe ocupar más que las memorias de todo el curso - pero es otra cosa, es diferente. Complementario, se solapa de vez en cuando pero es otra cosa.
Ponerse a hacer las memorias requiere un esfuerzo, está claro. Hay que salir del área de confort, y ponerse a revivir algo que uno ha vivido.
Pensándolo bien, muchas veces echamos la vista atrás. Solemos recordar lo bueno... pero hacer las memorias del taller nos hace volver a algo... ¿que es supuestamente malo, entonces, y por eso no queremos volver a él? Nos crea incomodidad, supongo. Porque además, se trata de dar la opinión racional, en palabras de lo que pasó. No se puede uno escudar en la masa, y callarse su opinión. Se pone uno ante el más duro juez: uno mismo.
Es un tema difícil, este. Cada cual ha de resolverlo a su manera. Está claro que yo lo desvío a mi manera: escribiendo las cosas en mi universo: yo pongo las reglas, yo digo cuándo escribo, yo digo quién lo lee, yo digo cómo y por qué. Así ejerzo mi libertad. Sí, hablo de este blog.
Voy a ver Me llamo Earl en la tele. Quería ver Futurama, pero Me llamo Earl es buenísimo también.
Las memorias son sobre todo testimonio escrito de aquello que pasó. El primer beneficiario es uno, por dos motivos.
Uno, porque así puede volver y volver a lo que ocurrió, con su procesado posterior, a cómo lo vívió uno. Sin wishful thinking, sin idealizaciones: lo que ocurrió tal como uno lo vivió. Eso claramente, si uno ha sido sincero escribiéndolas - es que si no, es mejor no escribirlas, porque crea falsedad, y para eso mejor no crear nada.
Dos, porque en el proceso uno va llenando los huecos que quedan en la vivencia del taller. Se da cuenta de ciertas cosas que no se dió cuenta en el taller. Es una reflexión más reposada. Es más fácil ser observador desde la soledad, recordando y trasladando al presente las emociones, sentimientos e ideas expuestas, pudiendo así reaccionar desde la calma y poder ver su efecto en uno.
Qué buenas son las memorias. Entonces, ¿por qué nos cuesta tanto ponernos a hacerlas? A mí me cuesta horrores. En realidad, las trabajo, pero no por escrito. Los talleres están presentes normalmente hasta el siguiente taller. De más a menos, eso sí. Es decir, que los proceso - pero no queda testimonio escrito, más allá de este blog (que visto todo junto, debe ocupar más que las memorias de todo el curso - pero es otra cosa, es diferente. Complementario, se solapa de vez en cuando pero es otra cosa.
Ponerse a hacer las memorias requiere un esfuerzo, está claro. Hay que salir del área de confort, y ponerse a revivir algo que uno ha vivido.
Pensándolo bien, muchas veces echamos la vista atrás. Solemos recordar lo bueno... pero hacer las memorias del taller nos hace volver a algo... ¿que es supuestamente malo, entonces, y por eso no queremos volver a él? Nos crea incomodidad, supongo. Porque además, se trata de dar la opinión racional, en palabras de lo que pasó. No se puede uno escudar en la masa, y callarse su opinión. Se pone uno ante el más duro juez: uno mismo.
Es un tema difícil, este. Cada cual ha de resolverlo a su manera. Está claro que yo lo desvío a mi manera: escribiendo las cosas en mi universo: yo pongo las reglas, yo digo cuándo escribo, yo digo quién lo lee, yo digo cómo y por qué. Así ejerzo mi libertad. Sí, hablo de este blog.
Voy a ver Me llamo Earl en la tele. Quería ver Futurama, pero Me llamo Earl es buenísimo también.
lunes, 19 de octubre de 2009
Las aventuras del Barón Tontorrón
Acabo de ver Las Aventuras del Barón Munchausen.
Y siento que la vida me ha vencido.
Quizás he llegado a ser eso que uno nunca piensa que llegará a ser cuando es niño, cuando está lleno de fantasía y tiene muy, muy claros los principios que rigen la vida de uno, aquellos que uno nunca moraría y, sobre todo, qué es lo que vale la pena en la vida.
Es cierto, al menos, puedo verlo. Soy capaz de verlo, así que no estoy vencido del todo. Igual que el barón en la película.
Sin embargo, aunque tengo ideas de vez en cuando, sólo pensar en tener que defenderlas una vez hechas, y la sensación de fracaso si me pongo a hacerlo y no sale, y no tener la sensación de que me llenaría, de que es un propósito importante en mi vida, me pone freno, es decir, me pongo freno.
Cuando era más joven, tenía devoción por el mero hecho de crear, de hollar lo inexplorado. Daba igual el resultado, lo importante era el hecho de pisar esa hierba inédita que bien podría ser fango, pero qué más daba.
Esto me duele mucho.
Y siento que la vida me ha vencido.
Quizás he llegado a ser eso que uno nunca piensa que llegará a ser cuando es niño, cuando está lleno de fantasía y tiene muy, muy claros los principios que rigen la vida de uno, aquellos que uno nunca moraría y, sobre todo, qué es lo que vale la pena en la vida.
Es cierto, al menos, puedo verlo. Soy capaz de verlo, así que no estoy vencido del todo. Igual que el barón en la película.
Sin embargo, aunque tengo ideas de vez en cuando, sólo pensar en tener que defenderlas una vez hechas, y la sensación de fracaso si me pongo a hacerlo y no sale, y no tener la sensación de que me llenaría, de que es un propósito importante en mi vida, me pone freno, es decir, me pongo freno.
Cuando era más joven, tenía devoción por el mero hecho de crear, de hollar lo inexplorado. Daba igual el resultado, lo importante era el hecho de pisar esa hierba inédita que bien podría ser fango, pero qué más daba.
Esto me duele mucho.
jueves, 1 de octubre de 2009
Gripe bovina
Bueno, bueno. He encontrado una distracción estos días, espero no engancharme demasiado. Al menos siento la ilusión por algo, y las ganas de ganar y de hacer lo que me gusta. De conseguir algo sin miedos... aunque con precauciones.
En el curro está la cosa triste pero bueno... también me noto más activo dentro de lo que cabe, y de lo que supone estar en recuperación.
Vengo durmiendo poco, pero se agradece, aunque vaya un poco mareado al curro, tengo más ganas de tirar de mí, y menos de entregarme a la apatía.
Con mi ¿ex? estoy en un intermedio, en el cual somos amigos, nos llevamos bien y no ponemos palabras a las cosas. No sé, yo vengo teniendo claro que es que no, pero luego digo, ¿por qué tomar la decisión ya? ¿Y por qué las culpas y el rayarse? ¡Fuera culpas! A zurcir mierdas con un látigo, chorrrrra!
Y cada vez compartiendo con más gente la gestalt. Yepa!
Por cierto se me ha ocurrido una idea para un taller de fin de semana, ya la iré trabajando...
Físicamente: el estómago con un poco de presión pero no me preocupa. Es por la excitación...
En el curro está la cosa triste pero bueno... también me noto más activo dentro de lo que cabe, y de lo que supone estar en recuperación.
Vengo durmiendo poco, pero se agradece, aunque vaya un poco mareado al curro, tengo más ganas de tirar de mí, y menos de entregarme a la apatía.
Con mi ¿ex? estoy en un intermedio, en el cual somos amigos, nos llevamos bien y no ponemos palabras a las cosas. No sé, yo vengo teniendo claro que es que no, pero luego digo, ¿por qué tomar la decisión ya? ¿Y por qué las culpas y el rayarse? ¡Fuera culpas! A zurcir mierdas con un látigo, chorrrrra!
Y cada vez compartiendo con más gente la gestalt. Yepa!
Por cierto se me ha ocurrido una idea para un taller de fin de semana, ya la iré trabajando...
Físicamente: el estómago con un poco de presión pero no me preocupa. Es por la excitación...
miércoles, 23 de septiembre de 2009
Aprender a querer aprender
La cosa que peor llevo, de las perdidas en el incendio, es el sentir haber perdido la curiosidad por experimentar, por crear, por aprender en definitiva.
Por saber lo que pasa, cómo son las cosas, cómo es el mundo. Y más que nada, pasión por crear nuevas cosas, ver qué se puede hacer.
Sin embargo, ahora no. No pienso en el acto creativo como un acto de alegría, más bien de responsabilidad, pesa más, y sabe mal. Se transmite a todo y es basura, es para mí como una vida descafeinada, pero sin embargo me duele soltarme y me da miedo volverme loco si ando por ese camino porque me siento débil y siento que ese camino requiere cierta fortaleza, cosas claras, para no acabar ahogado en las paranoias artísticas.
Bueno, y esta va de la mano del sentido del humor. Aunque mantengo, no me produce el placer que me ofrecía antes. Recuerdo perfectamente que antes de la relación previa al incendio sí tenía esa ilusión por el humor. La Hora Chanante, Muchachada Nui, me hacía partirme el ojete, era medicina - ahora no. He visto unos capítulos hoy ya que estoy enfermo en cama, y bueno, bien pero sin más.
Nunca había visto el abismo de tan cerca, y desde entonces todo gira alrededor, y es una mierda, hombre. Que no quiero tomármelo en serio. Que se vaya ya.
Por saber lo que pasa, cómo son las cosas, cómo es el mundo. Y más que nada, pasión por crear nuevas cosas, ver qué se puede hacer.
Sin embargo, ahora no. No pienso en el acto creativo como un acto de alegría, más bien de responsabilidad, pesa más, y sabe mal. Se transmite a todo y es basura, es para mí como una vida descafeinada, pero sin embargo me duele soltarme y me da miedo volverme loco si ando por ese camino porque me siento débil y siento que ese camino requiere cierta fortaleza, cosas claras, para no acabar ahogado en las paranoias artísticas.
Bueno, y esta va de la mano del sentido del humor. Aunque mantengo, no me produce el placer que me ofrecía antes. Recuerdo perfectamente que antes de la relación previa al incendio sí tenía esa ilusión por el humor. La Hora Chanante, Muchachada Nui, me hacía partirme el ojete, era medicina - ahora no. He visto unos capítulos hoy ya que estoy enfermo en cama, y bueno, bien pero sin más.
Nunca había visto el abismo de tan cerca, y desde entonces todo gira alrededor, y es una mierda, hombre. Que no quiero tomármelo en serio. Que se vaya ya.
lunes, 21 de septiembre de 2009
Jodido
Estoy jodido.
El taller de este fin de semana me ha dejado hecho una mierda, además de algunas otras cosas.
Estoy liado con cosas de un piso. Hacía tiempo que no me sentía tan bajo, y además tengo una fiebre que empezó ayer atacando a la garganta. Tenía una cita con un director de banco y no he ido, me he quedado en casa. Viendo la tele para más inri.
No tengo mucha fiebre, sólo décimas - pero lo que me preocupa es qué coño pasa. Por qué me siento así. El terapueta dijo en el taller, contra mi frase de "no sé" que en realidad sí que sé pero no me quiero hacer cargo, no me quiero responsabilizar. Que en el fondo sí que lo sé.
Y yo estoy liadísimo, porque varias cosas me parecen verdad y a la vez mentira.
Estoy viviendo estas vacaciones, que hay que joderse qué vacaciones, en casa de mis padres - donde pasé mi mala temporada en el pozo. No sé si el escenario tendrá algo que ver. Sin embargo la semana pasada yo me sentía bien, sabiendo lo que quería.
Aunque ya le dije a mi ¿ex? que se acababa la cosa, ella sigue empeñada en que no. Me prepara cosas muy chulas, de esas cosas románticas que a mí me ablandan. Celebramos el sábado que hace un año que nos conocemos, y para eso ella me había ido dando pistas durante este mes. Al final la sorpresa incluyó pasar la noche con ella en un hotel, casi como una encerrona, a la que me rendí una vez allí. Me dije, carajo, vamos a disfrutar de esto porque es cierto, ella es una persona muy especial en mi vida en el último año (desde que la conozco) y para lo bueno y lo malo, es algo que celebrar. Pero, aunque lo pasé bien, creo que no me respeté lo suficiente. No tuve valor de dejarla ahí con todo lo que había montado - sí, lo veo un poco como un chantaje, un dulce chantaje, pero chantaje.
El día anterior ya me había dicho de quedar, le dije que no, que me iba a retrasar, y noté en su mensaje que se había molestado - pero no le respondí. Usaba ese lenguaje eminentemente femenino de "quería quedar contigo porque bueno da igual". Como no quedamos, ella se comió lo que había guardado para mí. Me lo contó sin rabia ni nada, eso sí.
Hoy me llama a la hora de comer. Claro, qué tipo de distancia es esta? ¿En qué nos diferenciamos de una pareja? Ella va a lo suyo claro, "lucha por lo que quiere" según ella. Sin embargo, yo lo que quiero es estar solo, sin ella durante un tiempo, porque me agobio, porque no veo si está tan cerca, y no puedo verla sino tener deseos de quitármela de encima. Yo soy fácil de agobiar, de acuerdo. Por eso me siento culpable también. Pero cojones, es lo que hay.
El taller estuvo bien. Se tocaron temas de grupos, teoría de grupos y su evolución que espero comentar con más tiempo otro día.
En el taller, interpreté dos personajes en dos psicodramas. Por alguna razón me eligieron como padre dos de tres veces. Pensé "como me elija de padre en el tercero, creo que me caigo al suelo", en serio, estaba muy agobiado. Hasta salí al baño simplemente a mojarme la nuca y la cara... además estaba paralizado, porque todo me molestaba pero era incapaz de decirlo o tomar acción aparte de eso.
Quería decirle al terapeuta que su voz me molestaba. Tenía rabia dentro, podía sentirla... y como no decía nada, me dedicaba a pensar por qué me molestaba, qué tenía de malo su voz. Era hipnótica y adormecedora, pero además me parecía falsa ese rato, me parecía manipuladora desde la suavidad. Esa voz tan delicada que si permea, genera o bien entrega a esa dulzura, o bien rabia(como a mí) porque intenta tomar el control anegando el ambiente. El papel de estar de vuelta de todo, paternalista.
Sentí en un momento, a partir del cual me rayé, que no se me entendió. El terapeuta hablaba como si yo fuera el personaje, como si lo que yo dijera lo pensara. ¡Cojones, no! Ya me costaba bastante ponerme en ese personaje, que intenté construir según como yo me imaginaba que era ese personaje, y según un par de directrices dadas. Algo de mí habrá - pues supongo, pero ni yo soy así, ni pienso eso (de hecho mi pensamiento está en las antípodas de aquello que dije - pero era el personaje el que hablaba, si no, qué coherencia es esta). Yo sin embargo, al estar bajo de energía y contagiarme de esa quietud paralizante, no dije nada y me quedé pensando. Lo que yo quería decir se me cortó, no se me entendió, estaba confundido y así me quedé, y arrastré ese estar jodido toda la tarde. Con el trancazo que tengo, no me extraña: lo estaba incubando, ahora lo veo.
Aun con todo, tengo la impresión que de haber sido de otra manera el taller, y no haber quedado con mi ¿ex? después, no estaría enfermo. Me cuesta descansar, porque mi cabeza se raya. Y se raya en un momento crucial. Y me siento solo, y no me sale dejarme acompañar. Y me pongo a ver la tele todo el día, sin mucha cosa que ver, además. Lo de siempre, vamos.
Y ahora que los chicos del basket ya no están para tener algo con lo que sentirme identificado, ¿qué se puede ver en la tele más que mierda? Me pasa en todos los torneos internacionales que juega la selección de basket: siempre los sigo como si fueran mis hermanos porque me encanta ese equipo. E€sta vez estoy de acuerdo con Zapatero: enseñan a vivir.
Conté mis temas a mis compañeros, respecto de mi ¿ex? y me sentí juzgado, y puesto en tela de juicio. Sí: la mayor parte de personas a quien se lo conté eran mujeres. De quien recibí consejos de "lo que tienes que hacer" fueron sólo ellas. Ellos escucharon. Me pareció que cada cual personificaba en su caso, en lo que cada cual quiere en su vida real, como si yo fuera su pareja, como si ellas fueran mi ¿ex?.
Puede que por eso se recomiende trabajar con terapeutas del mismo sexo.
Hoy mi ¿ex? me había dicho de quedar, le he dicho en un mensaje que estaba enfermo y quería estar solo. Inmediatamente después me llama, a ver qué tal estoy. Después de mandar el mensaje, ya pensaba yo, "seguro que llama". Y me entraban ganas de decirle "¿pero no te he dicho que quiero estar solo?". Sin embargo entiendo que ella esté preocupada y le he dicho eso, que estoy rabioso, que quiero estar solo, que no se preocupe. Y tampoco le he dicho que quiero poner distancia de verdad, de no hablarnos en dos meses o así... de tener distancia real, porque veo que la necesito. Veo que no la veo. Y veo que mentalmente me lanzo en brazos de otras, quizá por despecho, no sé. Ya tengo una pléyade de candidatas en mi cabeza, y eso no me gusta nada: parece ser volver a lo mismo de siempre, coño.
Me decían los compañeros que estaba resplandeciente (ver Mallrats de Kevin Smith) el domingo, y bueno, estaba de humor, pero había detrás todo esto. Nadie conoce a nadie, desde luego.
Entra mi hermano por la puerta, esto se cierra, hamijos.
Bueno, no. Vuelvo aquí a terminar.
Pues lo dicho. El taller me ha parecido espeso, aunque es verdad que me han gustado mucho las herramientas que nos han enseñado. Ha sido un taller a cuatro manos, y en momentos me ha parecido que el uno por el otro, la casa sin barrer. Eran poco intervencionistas y yo hubiera pasado a la acción en varias ocasiones en lugar de dejar a la gente discutir desde la cabeza durante diez minutos... de hecho, también me culpo por no hacerlo, por no ser espontáneo y saltarme las reglas, y hacer yo de terapeuta si yo creía que la situación requería esto. Nunca me atrevo, y creo que ya va siendo hora.
Por otro lado. Reencontrarme con la gente de mi ciudad de nuevo, me causó bienestar y agrado al principio. Sin embargo hoy estoy algo hasta los cojones de todo, llegando a pensar si era una buena idea comprarme piso aquí sin estar aquí, etc. Donde vivo, es cierto, no me siento como en casa. Pero aquí me siento exigido.
Por un lado quiero afrontar esta exigencia y saber luchar contra ella, y arreglar esto porque si no estará ahí enquistado siempre. Por otro lado, me da mucha pereza, aunque me parece cobarde. Es raro.
Ahora oigo entrar a mis padres y se me encoge un poco la tripa y quiero esconderme.
Espero que tarden en entrar. Oigo a los de basket celebrar su triunfo desde la tele del vecino. Esto se cierra por hoy.
El taller de este fin de semana me ha dejado hecho una mierda, además de algunas otras cosas.
Estoy liado con cosas de un piso. Hacía tiempo que no me sentía tan bajo, y además tengo una fiebre que empezó ayer atacando a la garganta. Tenía una cita con un director de banco y no he ido, me he quedado en casa. Viendo la tele para más inri.
No tengo mucha fiebre, sólo décimas - pero lo que me preocupa es qué coño pasa. Por qué me siento así. El terapueta dijo en el taller, contra mi frase de "no sé" que en realidad sí que sé pero no me quiero hacer cargo, no me quiero responsabilizar. Que en el fondo sí que lo sé.
Y yo estoy liadísimo, porque varias cosas me parecen verdad y a la vez mentira.
Estoy viviendo estas vacaciones, que hay que joderse qué vacaciones, en casa de mis padres - donde pasé mi mala temporada en el pozo. No sé si el escenario tendrá algo que ver. Sin embargo la semana pasada yo me sentía bien, sabiendo lo que quería.
Aunque ya le dije a mi ¿ex? que se acababa la cosa, ella sigue empeñada en que no. Me prepara cosas muy chulas, de esas cosas románticas que a mí me ablandan. Celebramos el sábado que hace un año que nos conocemos, y para eso ella me había ido dando pistas durante este mes. Al final la sorpresa incluyó pasar la noche con ella en un hotel, casi como una encerrona, a la que me rendí una vez allí. Me dije, carajo, vamos a disfrutar de esto porque es cierto, ella es una persona muy especial en mi vida en el último año (desde que la conozco) y para lo bueno y lo malo, es algo que celebrar. Pero, aunque lo pasé bien, creo que no me respeté lo suficiente. No tuve valor de dejarla ahí con todo lo que había montado - sí, lo veo un poco como un chantaje, un dulce chantaje, pero chantaje.
El día anterior ya me había dicho de quedar, le dije que no, que me iba a retrasar, y noté en su mensaje que se había molestado - pero no le respondí. Usaba ese lenguaje eminentemente femenino de "quería quedar contigo porque bueno da igual". Como no quedamos, ella se comió lo que había guardado para mí. Me lo contó sin rabia ni nada, eso sí.
Hoy me llama a la hora de comer. Claro, qué tipo de distancia es esta? ¿En qué nos diferenciamos de una pareja? Ella va a lo suyo claro, "lucha por lo que quiere" según ella. Sin embargo, yo lo que quiero es estar solo, sin ella durante un tiempo, porque me agobio, porque no veo si está tan cerca, y no puedo verla sino tener deseos de quitármela de encima. Yo soy fácil de agobiar, de acuerdo. Por eso me siento culpable también. Pero cojones, es lo que hay.
El taller estuvo bien. Se tocaron temas de grupos, teoría de grupos y su evolución que espero comentar con más tiempo otro día.
En el taller, interpreté dos personajes en dos psicodramas. Por alguna razón me eligieron como padre dos de tres veces. Pensé "como me elija de padre en el tercero, creo que me caigo al suelo", en serio, estaba muy agobiado. Hasta salí al baño simplemente a mojarme la nuca y la cara... además estaba paralizado, porque todo me molestaba pero era incapaz de decirlo o tomar acción aparte de eso.
Quería decirle al terapeuta que su voz me molestaba. Tenía rabia dentro, podía sentirla... y como no decía nada, me dedicaba a pensar por qué me molestaba, qué tenía de malo su voz. Era hipnótica y adormecedora, pero además me parecía falsa ese rato, me parecía manipuladora desde la suavidad. Esa voz tan delicada que si permea, genera o bien entrega a esa dulzura, o bien rabia(como a mí) porque intenta tomar el control anegando el ambiente. El papel de estar de vuelta de todo, paternalista.
Sentí en un momento, a partir del cual me rayé, que no se me entendió. El terapeuta hablaba como si yo fuera el personaje, como si lo que yo dijera lo pensara. ¡Cojones, no! Ya me costaba bastante ponerme en ese personaje, que intenté construir según como yo me imaginaba que era ese personaje, y según un par de directrices dadas. Algo de mí habrá - pues supongo, pero ni yo soy así, ni pienso eso (de hecho mi pensamiento está en las antípodas de aquello que dije - pero era el personaje el que hablaba, si no, qué coherencia es esta). Yo sin embargo, al estar bajo de energía y contagiarme de esa quietud paralizante, no dije nada y me quedé pensando. Lo que yo quería decir se me cortó, no se me entendió, estaba confundido y así me quedé, y arrastré ese estar jodido toda la tarde. Con el trancazo que tengo, no me extraña: lo estaba incubando, ahora lo veo.
Aun con todo, tengo la impresión que de haber sido de otra manera el taller, y no haber quedado con mi ¿ex? después, no estaría enfermo. Me cuesta descansar, porque mi cabeza se raya. Y se raya en un momento crucial. Y me siento solo, y no me sale dejarme acompañar. Y me pongo a ver la tele todo el día, sin mucha cosa que ver, además. Lo de siempre, vamos.
Y ahora que los chicos del basket ya no están para tener algo con lo que sentirme identificado, ¿qué se puede ver en la tele más que mierda? Me pasa en todos los torneos internacionales que juega la selección de basket: siempre los sigo como si fueran mis hermanos porque me encanta ese equipo. E€sta vez estoy de acuerdo con Zapatero: enseñan a vivir.
Conté mis temas a mis compañeros, respecto de mi ¿ex? y me sentí juzgado, y puesto en tela de juicio. Sí: la mayor parte de personas a quien se lo conté eran mujeres. De quien recibí consejos de "lo que tienes que hacer" fueron sólo ellas. Ellos escucharon. Me pareció que cada cual personificaba en su caso, en lo que cada cual quiere en su vida real, como si yo fuera su pareja, como si ellas fueran mi ¿ex?.
Puede que por eso se recomiende trabajar con terapeutas del mismo sexo.
Hoy mi ¿ex? me había dicho de quedar, le he dicho en un mensaje que estaba enfermo y quería estar solo. Inmediatamente después me llama, a ver qué tal estoy. Después de mandar el mensaje, ya pensaba yo, "seguro que llama". Y me entraban ganas de decirle "¿pero no te he dicho que quiero estar solo?". Sin embargo entiendo que ella esté preocupada y le he dicho eso, que estoy rabioso, que quiero estar solo, que no se preocupe. Y tampoco le he dicho que quiero poner distancia de verdad, de no hablarnos en dos meses o así... de tener distancia real, porque veo que la necesito. Veo que no la veo. Y veo que mentalmente me lanzo en brazos de otras, quizá por despecho, no sé. Ya tengo una pléyade de candidatas en mi cabeza, y eso no me gusta nada: parece ser volver a lo mismo de siempre, coño.
Me decían los compañeros que estaba resplandeciente (ver Mallrats de Kevin Smith) el domingo, y bueno, estaba de humor, pero había detrás todo esto. Nadie conoce a nadie, desde luego.
Entra mi hermano por la puerta, esto se cierra, hamijos.
Bueno, no. Vuelvo aquí a terminar.
Pues lo dicho. El taller me ha parecido espeso, aunque es verdad que me han gustado mucho las herramientas que nos han enseñado. Ha sido un taller a cuatro manos, y en momentos me ha parecido que el uno por el otro, la casa sin barrer. Eran poco intervencionistas y yo hubiera pasado a la acción en varias ocasiones en lugar de dejar a la gente discutir desde la cabeza durante diez minutos... de hecho, también me culpo por no hacerlo, por no ser espontáneo y saltarme las reglas, y hacer yo de terapeuta si yo creía que la situación requería esto. Nunca me atrevo, y creo que ya va siendo hora.
Por otro lado. Reencontrarme con la gente de mi ciudad de nuevo, me causó bienestar y agrado al principio. Sin embargo hoy estoy algo hasta los cojones de todo, llegando a pensar si era una buena idea comprarme piso aquí sin estar aquí, etc. Donde vivo, es cierto, no me siento como en casa. Pero aquí me siento exigido.
Por un lado quiero afrontar esta exigencia y saber luchar contra ella, y arreglar esto porque si no estará ahí enquistado siempre. Por otro lado, me da mucha pereza, aunque me parece cobarde. Es raro.
Ahora oigo entrar a mis padres y se me encoge un poco la tripa y quiero esconderme.
Espero que tarden en entrar. Oigo a los de basket celebrar su triunfo desde la tele del vecino. Esto se cierra por hoy.
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martes, 15 de septiembre de 2009
La procesión va por dentro
Me fuerzo de nuevo a escribir.
Y tengo el corazón partío. En tiempo de soledad, autoimpuesta por ahora,
He vuelto a ver a mi ex, aunque "como amigos" - pero aunque el tono y las formas son diferentes, sigue estando ahí, haciendo acto de presencia en mi mente y por lo tanto esta distancia hace menos efecto. No me sale de decirle que lo que necesito es precisamente eso, espacio... no tardará el momento en el que lo diga, pero por unas razones que conozco perfectamente, "lo voy dejando".
Por otro lado sí me siento abierto para con todo lo demás, y me refiero a mujeres. Puede gustarme esta o aquella y no sentir ningún tipo de culpa, pero de vez en cuando sí aparece de nuevo mi ex, cuando estoy solo, por mi cabeza, y me vuelve el fantasma de "lo de ella es amor verdadero y de las demás no sabes", "ella nunca me dejará y me comprenderá y me querrá siempre, las demás no", etc. Como una madre, claro.
Pero el fantasma de dejarla y luego quedarme solo, y al tener cuarenta años y estar solo darme cuenta de lo mal que lo hice al no ver ese corazón tan grande, al no valorarla... es un fantasma que aparece de vez en cuando. Aunque yo lo mande al carajo al tiempo, sigue ahí.
Ayer me encontré casualmente con una amiga de hace mucho tiempo, que hace mucho tiempo que no veía. Siempre me gustó pero nunca intenté nada con ella. Además me gustaba de una forma más mejor de lo normal - creo que miramos los dos más en el mismo sentido. Y tiene un mirar que me hipnotiza, y es buena gente y de todo. Y pienso, ¡coño! con esta sí, por fin todo encajaría. (Me resulta curioso que hace una semana pensaba lo mismo de una compañera de trabajo - y me inquieta, en tanto que efímero e ilusorio).
Hoy la he llamado para ver si quería tomar algo, estaba liada, a ver cómo sigue la cosa. Espero no enterarme también de que tiene novio - pero mira, por ella no me importaría la distancia, no me importaría esperar... y eso me hace ver que con mi ex no siento eso (quizá con ella simplemente no me permito sentirlo, mi ego es demasiado grande y cabrón como para deshacerse de esta manera - y oye, mi ego es parte de mí también). El caso es que ando con más autoestima, espero, para dar más el coñazo e ir a por lo que de verdad me gusta. Siempre voy a tener un punto de autorrepresión y de no sentir = no conectar = no saber de verdad. Pero bueno, nadie es perfecto y menos el escritor de este tonto-blog.
Qué vacaciones más raras. Espero no rayarme, por ahora va bien pero no sé. Al menos no soy tan duro conmigo mismo.
Voy también tomando una decisión respecto a otros temas importantes de mi vida. Qué vértigo me da tomar decisiones de largo plazo. Dios!
PS. ¿Cuál ha sido el contrato vital en el matrimonio de mis padres? Todo matrimonio, todo proyecto de unión social conlleva tener que tragarte cosas, tener que aceptar cosas, tener que cambiar otras.
PPS. Me huelen las manos todavía a los maíces del bar. Hoy he ganado a los dardos la primera partida de paliza, luego he perdido de paliza la segunda. Me suele pasar.
Y tengo el corazón partío. En tiempo de soledad, autoimpuesta por ahora,
He vuelto a ver a mi ex, aunque "como amigos" - pero aunque el tono y las formas son diferentes, sigue estando ahí, haciendo acto de presencia en mi mente y por lo tanto esta distancia hace menos efecto. No me sale de decirle que lo que necesito es precisamente eso, espacio... no tardará el momento en el que lo diga, pero por unas razones que conozco perfectamente, "lo voy dejando".
Por otro lado sí me siento abierto para con todo lo demás, y me refiero a mujeres. Puede gustarme esta o aquella y no sentir ningún tipo de culpa, pero de vez en cuando sí aparece de nuevo mi ex, cuando estoy solo, por mi cabeza, y me vuelve el fantasma de "lo de ella es amor verdadero y de las demás no sabes", "ella nunca me dejará y me comprenderá y me querrá siempre, las demás no", etc. Como una madre, claro.
Pero el fantasma de dejarla y luego quedarme solo, y al tener cuarenta años y estar solo darme cuenta de lo mal que lo hice al no ver ese corazón tan grande, al no valorarla... es un fantasma que aparece de vez en cuando. Aunque yo lo mande al carajo al tiempo, sigue ahí.
Ayer me encontré casualmente con una amiga de hace mucho tiempo, que hace mucho tiempo que no veía. Siempre me gustó pero nunca intenté nada con ella. Además me gustaba de una forma más mejor de lo normal - creo que miramos los dos más en el mismo sentido. Y tiene un mirar que me hipnotiza, y es buena gente y de todo. Y pienso, ¡coño! con esta sí, por fin todo encajaría. (Me resulta curioso que hace una semana pensaba lo mismo de una compañera de trabajo - y me inquieta, en tanto que efímero e ilusorio).
Hoy la he llamado para ver si quería tomar algo, estaba liada, a ver cómo sigue la cosa. Espero no enterarme también de que tiene novio - pero mira, por ella no me importaría la distancia, no me importaría esperar... y eso me hace ver que con mi ex no siento eso (quizá con ella simplemente no me permito sentirlo, mi ego es demasiado grande y cabrón como para deshacerse de esta manera - y oye, mi ego es parte de mí también). El caso es que ando con más autoestima, espero, para dar más el coñazo e ir a por lo que de verdad me gusta. Siempre voy a tener un punto de autorrepresión y de no sentir = no conectar = no saber de verdad. Pero bueno, nadie es perfecto y menos el escritor de este tonto-blog.
Qué vacaciones más raras. Espero no rayarme, por ahora va bien pero no sé. Al menos no soy tan duro conmigo mismo.
Voy también tomando una decisión respecto a otros temas importantes de mi vida. Qué vértigo me da tomar decisiones de largo plazo. Dios!
PS. ¿Cuál ha sido el contrato vital en el matrimonio de mis padres? Todo matrimonio, todo proyecto de unión social conlleva tener que tragarte cosas, tener que aceptar cosas, tener que cambiar otras.
PPS. Me huelen las manos todavía a los maíces del bar. Hoy he ganado a los dardos la primera partida de paliza, luego he perdido de paliza la segunda. Me suele pasar.
jueves, 10 de septiembre de 2009
Madalenas La Bella Easo
Esta semana me he sentido enamorar de nuevo. De una compañera de trabajo que conozco desde hace casi dos años. Estoy enamoradizo, y eso es bueno. En mi cabeza se han venido unas cuántas fantasías, e incluso un plan y un "esta vez vamos a por ello, en serio, confiando, y perseverando", "es lo que quiero y lo que me apetece: a por ella", "siempre ha estado ahí, siempre le he tenido una mezcla de respeto, miedo y atracción... pero hoy la he mirado mejor".
Hoy me he enterado marginalmente de que no venía a no-se-dónde porque tenía que recoger a su novio. Qué manera más puta de quitarle los sueños a uno, cojón.
Sin embargo, tampoco me lo he tomado tan mal como otras veces.
E igualmente, de un lado pienso: bueno, y qué? Ya veremos quién ríe el último. Pues sí. Ella es una persona muy interesante. Aunque siempre la había tachado mentalmente de loca, ahora me siento más abierto. Simplemente acepto que me gusta tal como es, sin pensar si está loca, si en el futuro va a darle algún tipo de movidas raras a la cabeza, o que qué tipo de madre es ésta para mis futuros hijos, no, no por Dios.
Exacto. NO POR DIOS. Cállate, hombre, y no me jodas.
En cualquier caso, puedo sentir más amor no sólo por ella sino también por más personas, sean hombres, mujeres o caballos.
Hoy me he ido a correr.
Me cuesta trabajo quererme tierno, en el día a día. Me he imaginado en un escenario cantando Porque te quiero de Serrat y llorando como una madalena.
Creo que unas películas que he visto hace poco me han abierto el corazón. No me gusta en el fondo, pero necesito de las películas para seguir creyendo en el ser humano, para aprehender, o re-sentir, esas sensaciones humanas que se me suelen olvidar. Esas calidades humanas, lo importante de la sinceridad, hacerse caso a sí mismo, mantenerse en uno, quererse al fin y al cabo. Cuidar ese amor propio como oro en paño, débil como lo es en mí y en muchos de nosotros los humanos. Sobre todo aquellos que nos decimos buenas personas, aunque en verdad no tenemos ni puta idea del bien y del mal y ni falta que hace. Me gusta el conocimiento, pero admito que es imposible.
Porque te quiero a ti,
porque te quiero,
dejé los montes y me vine al mar.
Ay, ay, ay que me da el tembleque. Y es que aquella historia no se volverá a repetir, ni por la grandeza y espectacularidad de la historia ni porque tengo putas ganas de, ay, ayayay, el tembleque. 3 años ya.
Hoy me he enterado marginalmente de que no venía a no-se-dónde porque tenía que recoger a su novio. Qué manera más puta de quitarle los sueños a uno, cojón.
Sin embargo, tampoco me lo he tomado tan mal como otras veces.
E igualmente, de un lado pienso: bueno, y qué? Ya veremos quién ríe el último. Pues sí. Ella es una persona muy interesante. Aunque siempre la había tachado mentalmente de loca, ahora me siento más abierto. Simplemente acepto que me gusta tal como es, sin pensar si está loca, si en el futuro va a darle algún tipo de movidas raras a la cabeza, o que qué tipo de madre es ésta para mis futuros hijos, no, no por Dios.
Exacto. NO POR DIOS. Cállate, hombre, y no me jodas.
En cualquier caso, puedo sentir más amor no sólo por ella sino también por más personas, sean hombres, mujeres o caballos.
Hoy me he ido a correr.
Me cuesta trabajo quererme tierno, en el día a día. Me he imaginado en un escenario cantando Porque te quiero de Serrat y llorando como una madalena.
Creo que unas películas que he visto hace poco me han abierto el corazón. No me gusta en el fondo, pero necesito de las películas para seguir creyendo en el ser humano, para aprehender, o re-sentir, esas sensaciones humanas que se me suelen olvidar. Esas calidades humanas, lo importante de la sinceridad, hacerse caso a sí mismo, mantenerse en uno, quererse al fin y al cabo. Cuidar ese amor propio como oro en paño, débil como lo es en mí y en muchos de nosotros los humanos. Sobre todo aquellos que nos decimos buenas personas, aunque en verdad no tenemos ni puta idea del bien y del mal y ni falta que hace. Me gusta el conocimiento, pero admito que es imposible.
Porque te quiero a ti,
porque te quiero,
dejé los montes y me vine al mar.
Ay, ay, ay que me da el tembleque. Y es que aquella historia no se volverá a repetir, ni por la grandeza y espectacularidad de la historia ni porque tengo putas ganas de, ay, ayayay, el tembleque. 3 años ya.
domingo, 23 de agosto de 2009
El dia después
Ayer, mientras ya estaba durmiendo, me despertó preguntándome si es que necesitaba tiempo, si ella seguía teniendo una oportunidad. Que ella quería seguir luchando por lo que quería. Si me tenía que esperar diez o cien años, me esperaría. Supongo que son cosas que se dicen en el momento - porque luego hay que ver cómo van saliendo las cosas.
Me pareció egoísta hacerle esperar, aunque en el fondo piense que sí que la hay, le dije que no.
Una oportunidad siempre puede haber para todo: el futuro no se conoce.
Pero tiene más sentido centrarnos en el presente ahora, y el futuro ya se verá. Si algún día nos encontramos en el camino de la vida, y queremos juntarnos de nuevo, pues adelante. Si no, pues nada. Pero ahora mismo, no podía ser.
Acabo de ducharme y en medio de la ducha me he puesto a llorar. Sigo muy triste, especialmente cuando pienso en todo el amor roto de ella, y lo que me pierdo. La veo como una persona que siempre estaría ahí a mi lado, a las duras y a las maduras. Hay pocas de ésas. Por eso me siento culpable y mal conmigo mismo, y triste.
Por otro lado pienso que he hecho lo que tenía que hacer, que con la alternativa que sería seguir, sólo nos haríamos daño y retrasaríamos la decisión.
Intento no mirar para atrás, porque mirar para atrás me pone muy triste. Mirando para atrás quizás sí atraviese mejor el duelo - pero no quiero meterme en un agujero y abandonarme al dolor. Si hay que llorar se llora, vale.
Intento centrarme en el presente y pensar en ella lo menos posible. No sé si es la estrategia correcta. De todas maneras el corazón me duele ligeramente, pero bueno... intento forzar lo menos posible y mantenerme en el presente. De un lado también me siento aliviado, e intento centrarme en esa parte. Ya que ahí sí se puede trabajar, pero lo otro, pasado está. Qué lío, cuánta palabrería.
Me dijo que una de las cosas que le enamoró de mí es que yo soy bueno. Que nunca me vio malicia. Nunca hice daño porque sí. Sí, me cuesta sacar lo malo. No es que no esté - es que no se ve. Cuando llegué a la formación Gestalt, una de las cosas que dije es que quería ser más malo (y no era el único). Y en el último taller, la terapeuta me hizo hacer de diablo y dijo que siendo "malo" me salía una creatividad y diversión muy buenas - que debía explorar más eso de ser malo. Dejarme ser malo.
Por cierto, estando solo me cuesta hacer cualquier cosa. Antes de hacerla me pregunto ¿para qué? Y me da pereza hacerla, me resisto. Sea arreglar esto (que si es necesario lo hago pero a disgusto por dentro), ver tal película, hacer esto... como que nada es para mí, nada me aporta nada. Vacío. Es preocupante.
Quizás sea el trabajar, lo que nos hace libres, como ponía Hitler en la entrada de sus campos de concentración, Arbeit macht frei. Ilusión cero, Desgana uno.
Tirando del hilo, también pienso que es que quizás he llegado al punto donde ya no hay nada, nada, excepto las personas. Que lo que necesito es simplemente, familia, amigos, sentirme querido y querer, y que ese es el propósito de la vida, y que eso es lo que trae, si no la felicidad, al menos la paz.
Recuerdo que decía Eckhart Tolle en un libro "no te garantizo que esto te traiga la felicidad, pero sí mejorará tu paz interior".
Ahora mismo me paro y respiro. Me miro las uñas. Dejo que la brisa de la terraza me acaricie los brazos, el pecho, las mejillas. Todavía estoy afectado por la descarga emocional de ayer.
Me toco la barriga, y me la meneo y juego con ella. Me acuerdo de que hacía lo mismo con mi ahora-ex, X. Una de las cosas que más me ponía, sexualmente, de ella, era la barriguita. La visión de su barriguita y sus pechos.
Bueno, no sé. Creo que voy a dejar de escribir ya por ahora. Vaya parrafada. En un rato viene mi hermano de visita, a comer, estoy esperando su llamada - a ver cómo acceden a la ciudad.
Como voy a estar triste, fácil que sea monotema la conversación, aunque bueno, como ellos también tienen cosas que contarme... espero no estar demasiado a mi bola - pero es una buena oportunidad de centrarme en el presente.
Recuerdo que hemos quedado para vernos con X este fin de semana que viene, por vernos una última vez en persona. Ahora amanece mi compi de piso y me acelero y quiero que no vea esto, así que chapo. Que estupidez, pero bueno, asín es la vergüenza.
Me pareció egoísta hacerle esperar, aunque en el fondo piense que sí que la hay, le dije que no.
Una oportunidad siempre puede haber para todo: el futuro no se conoce.
Pero tiene más sentido centrarnos en el presente ahora, y el futuro ya se verá. Si algún día nos encontramos en el camino de la vida, y queremos juntarnos de nuevo, pues adelante. Si no, pues nada. Pero ahora mismo, no podía ser.
Acabo de ducharme y en medio de la ducha me he puesto a llorar. Sigo muy triste, especialmente cuando pienso en todo el amor roto de ella, y lo que me pierdo. La veo como una persona que siempre estaría ahí a mi lado, a las duras y a las maduras. Hay pocas de ésas. Por eso me siento culpable y mal conmigo mismo, y triste.
Por otro lado pienso que he hecho lo que tenía que hacer, que con la alternativa que sería seguir, sólo nos haríamos daño y retrasaríamos la decisión.
Intento no mirar para atrás, porque mirar para atrás me pone muy triste. Mirando para atrás quizás sí atraviese mejor el duelo - pero no quiero meterme en un agujero y abandonarme al dolor. Si hay que llorar se llora, vale.
Intento centrarme en el presente y pensar en ella lo menos posible. No sé si es la estrategia correcta. De todas maneras el corazón me duele ligeramente, pero bueno... intento forzar lo menos posible y mantenerme en el presente. De un lado también me siento aliviado, e intento centrarme en esa parte. Ya que ahí sí se puede trabajar, pero lo otro, pasado está. Qué lío, cuánta palabrería.
Me dijo que una de las cosas que le enamoró de mí es que yo soy bueno. Que nunca me vio malicia. Nunca hice daño porque sí. Sí, me cuesta sacar lo malo. No es que no esté - es que no se ve. Cuando llegué a la formación Gestalt, una de las cosas que dije es que quería ser más malo (y no era el único). Y en el último taller, la terapeuta me hizo hacer de diablo y dijo que siendo "malo" me salía una creatividad y diversión muy buenas - que debía explorar más eso de ser malo. Dejarme ser malo.
Por cierto, estando solo me cuesta hacer cualquier cosa. Antes de hacerla me pregunto ¿para qué? Y me da pereza hacerla, me resisto. Sea arreglar esto (que si es necesario lo hago pero a disgusto por dentro), ver tal película, hacer esto... como que nada es para mí, nada me aporta nada. Vacío. Es preocupante.
Quizás sea el trabajar, lo que nos hace libres, como ponía Hitler en la entrada de sus campos de concentración, Arbeit macht frei. Ilusión cero, Desgana uno.
Tirando del hilo, también pienso que es que quizás he llegado al punto donde ya no hay nada, nada, excepto las personas. Que lo que necesito es simplemente, familia, amigos, sentirme querido y querer, y que ese es el propósito de la vida, y que eso es lo que trae, si no la felicidad, al menos la paz.
Recuerdo que decía Eckhart Tolle en un libro "no te garantizo que esto te traiga la felicidad, pero sí mejorará tu paz interior".
Ahora mismo me paro y respiro. Me miro las uñas. Dejo que la brisa de la terraza me acaricie los brazos, el pecho, las mejillas. Todavía estoy afectado por la descarga emocional de ayer.
Me toco la barriga, y me la meneo y juego con ella. Me acuerdo de que hacía lo mismo con mi ahora-ex, X. Una de las cosas que más me ponía, sexualmente, de ella, era la barriguita. La visión de su barriguita y sus pechos.
Bueno, no sé. Creo que voy a dejar de escribir ya por ahora. Vaya parrafada. En un rato viene mi hermano de visita, a comer, estoy esperando su llamada - a ver cómo acceden a la ciudad.
Como voy a estar triste, fácil que sea monotema la conversación, aunque bueno, como ellos también tienen cosas que contarme... espero no estar demasiado a mi bola - pero es una buena oportunidad de centrarme en el presente.
Recuerdo que hemos quedado para vernos con X este fin de semana que viene, por vernos una última vez en persona. Ahora amanece mi compi de piso y me acelero y quiero que no vea esto, así que chapo. Que estupidez, pero bueno, asín es la vergüenza.
domingo, 16 de agosto de 2009
Cines Angustia
Hoy me ha echado el calor de la cama. Es agobiante a según qué horas. Sólo se aguanta después de haber hecho el amor, cosa que no hago muy a menudo. Tengo ganas de hundir mi polla en un buen chochel, despacio, pero profundamente, y poco a poco.
DIcho esto, me he levantado con angustia, aunque menos que otros días. El pensamiento, que he anotado por si se me olvidaba, ha sido:
Me acabo de despertar y siento un vacío enorme.
Y no sé para qué estoy viviendo.
¿Qué coño hago con mi vida?
¿Qué dirección tiene?
Voy dando tumbos, fruto de la inercia y de la casualidad.
Siento mi estómago molesto.
Parece que todavía no he comprendido
que la vida es un sinsentido.
Si me meto en el piso, eso me fuerza a tener que trabajar forever, es decir que no puedo por ejemplo tomarme un año sabático, estudiar otro año, hacer un máster... porque hay una hipoteca por pagar.
Pero en realidad si ya viviera allí, sería como un alquiler más o menos, sólo que si me fuera no-se-dónde, tendría que seguir pagándolo.
Esto es lo que he escrito.
Y sigo sin encontrarle mucho sentido a nada, pero estoy tranquilo ahora, y quiero estar tranquilo hoy. Quizá me ponga a ver películas, que es algo que no me permito mucho por la siguiente espiral de pensamiento:
- Si me pongo a ver películas, es posible que vea muchas, demasiadas.
- Si eso ocurre, me engancharé al cine. Viviré a través del cine. Corro el peligro de escudarme en eso y no vivir en la realidad (sea lo que sea lo que eso significa).
- No quiero vivr en la fantasía.
Con estas premisas, se ve claramente la culpa intrínseca. Si le añadimos que no es algo productivo, ya tenemos el mix.
Sin embargo, contra todo esto, hay una receta:
- Me gusta
Que borra a las demás de un plumazo. Espero.
PS. Me entra sueño.
DIcho esto, me he levantado con angustia, aunque menos que otros días. El pensamiento, que he anotado por si se me olvidaba, ha sido:
Me acabo de despertar y siento un vacío enorme.
Y no sé para qué estoy viviendo.
¿Qué coño hago con mi vida?
¿Qué dirección tiene?
Voy dando tumbos, fruto de la inercia y de la casualidad.
Siento mi estómago molesto.
Parece que todavía no he comprendido
que la vida es un sinsentido.
Si me meto en el piso, eso me fuerza a tener que trabajar forever, es decir que no puedo por ejemplo tomarme un año sabático, estudiar otro año, hacer un máster... porque hay una hipoteca por pagar.
Pero en realidad si ya viviera allí, sería como un alquiler más o menos, sólo que si me fuera no-se-dónde, tendría que seguir pagándolo.
Esto es lo que he escrito.
Y sigo sin encontrarle mucho sentido a nada, pero estoy tranquilo ahora, y quiero estar tranquilo hoy. Quizá me ponga a ver películas, que es algo que no me permito mucho por la siguiente espiral de pensamiento:
- Si me pongo a ver películas, es posible que vea muchas, demasiadas.
- Si eso ocurre, me engancharé al cine. Viviré a través del cine. Corro el peligro de escudarme en eso y no vivir en la realidad (sea lo que sea lo que eso significa).
- No quiero vivr en la fantasía.
Con estas premisas, se ve claramente la culpa intrínseca. Si le añadimos que no es algo productivo, ya tenemos el mix.
Sin embargo, contra todo esto, hay una receta:
- Me gusta
Que borra a las demás de un plumazo. Espero.
PS. Me entra sueño.
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